lunes, 25 de febrero de 2013

Hazlo por ti (siempre sin tilde)



Soy «ti», una palabra chiquitina pero muy generosa, tierna y romántica. Pero, al ser un monosílabo, nunca llevo tilde. Ya sé que mi hermano «mi» a ratos la usa. Es que él a veces actúa como adjetivo posesivo («mi perro») y otras como pronombre («dámelo a mí»). En el segundo caso lleva una de esas tildes de las que sirven para distinguir (diacríticas las llaman los profes). Por no hablar de los días en los que se despierta cantarín y equivale a una nota musical («lo tocaremos en mi»). Todavía es peor lo de «si», mi hermano pequeño, pues tiene hasta cuatro disfraces. Si es nota musical o conjunción condicional no lleva acento ortográfico. Cuando es adverbio de afirmación o pronombre, (nunca mejor dicho).  Mi caso es distinto, ya que no soy tan esquizofrénica y siempre funciono como pronombre (no se dice «ti perro» ni «ti diadema»). Al no poder confundirme con nada, no hay que ponerme tilde jamás. Gracias por acordarte, porque estoy más guapa con mi puntito y esa rayita me sienta fatal.

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