miércoles, 6 de marzo de 2013

Un punto importante




Olvida tu timidez y mírame despacio, de arriba abajo. Recorre mis curvas, tan sugerentes y llenas de misterio. Así somos las exclamaciones de cierre. Pero quiero que te fijes ahora a la altura de mis pies. ¿Ves ese punto negro, tan redondo y bonito? Me fastidia que muchos piensen que es solo decorativo. No, ¡es un punto de verdad y con todas sus consecuencias! De hecho, salvo que pongas una coma para romper, después de mí hay que empezar siempre con mayúscula. Incluso sirve como punto y aparte o punto final. ¿No te parece precioso terminar con una pregunta?

En fin, que no me añadas un punto. Porque no me hace falta. Solo en contadísimas ocasiones, pero siempre con comillas o paréntesis de por medio. Jamás pegado al punto que ya llevo. Ah, lo mismo le sucede a mi amigo el signo de exclamación. No desprecies su punto con añadidos innecesarios. ¡Mira que a veces no tiene buen carácter!

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